Copyright Dr. Alcides Caballero López
La segunda vez, estuve dos días en casa de Cleto, la mayor parte del tiempo conversando hasta la media noche, sumergidos en el extraño mundo de las ciencias ocultas o metafísica que es la esencia de la sabiduría y donde pocos se atreven a incursionar debido a lo incomprensible o abstruso de este conocimiento; El, con una impresionante sagacidad, analizaba y discurría sobre distintos temas y conceptos teosóficos con el propósito de prepararme adecuadamente para que siguiese por el mismo camino, sus huellas. A esta entrevista le siguieron otras, siempre orbitando alrededor de la sabiduría divina y buscando, la manera de hacerme entender la inclinación de mi naturaleza al servicio de la humanidad y había de utilizar, además dela técnica enseñada en la universidad, todo lo que el me prodigara en cuanto a sanar enfermos. Todos los fines de semana, desde el sábado antes de que saliera el sol, me dirigía a la casa de mi nuevo hermano y maestro; sentía que yo, no era el mismo varón de antes, ahora tenía una vitalidad impresionante, los bríos de un hombre fortalecido que anhela, sobre todas las cosas, superarse con las formidables enseñanzas de un hombre cuya riqueza espiritual en amor emanaba de esa fuente inagotable y maravillosa como lo es la Gnosis universal o akasha, el éter de los cabalistas. Una persona dotada de la avidez extraordinaria y constante de adquirir, incansablemente, conceptos de suma utilidad para el bienestar y la salud de los demás. Como es natural en estos seres entregados al beneficio del prójimo, nunca cobraba honorario alguno por sus servicios, daba la impresión de que solamente repartía la fortuna que Dios le daba a cada instante, y las personas favorecidas con sus virtudes, se desvivían en obsequiarle toda clase de objetos, hermosos presentes para halagar al hermano sanador de la sierra; en su casa había toda clase de animales domésticos, granos, frutos, ropa, etc.; pero, lo de más valor que este señor tenía, era el haber conquistado esa gratitud sin límites de la pobrería, amor ilimitado, respeto santificado por la simple aceptación en el corazón de los humildes. Gracias a la divina intersección, - decía- estoy magnetizado por la luz astral. Y no cabía la menor duda en lo portentoso de sus obras en las que lo demostraba fehacientemente; la gran capacidad psíquica traducida en amor al débil, a los que sufren, a los oprimidos y desorientados del mundo, irradiando una fortaleza que por su edad y vastísima experiencia, era magnífica.
Pese a una edad que frisaba los cincuenta y cinco años su constitución física era envidiable, siempre sano, rozagante, alegre, cariñoso, amable... Decía que jamás estaba solo porque en todo momento era asistido por sus maestros y la poderosa influencia de numerosas entidades psíquicas o energías de grandiosa inteligencia que le asistían en todo momento.
Célibe desde su adolescencia, se consideraba predestinado y feliz en aquellas solitarias regiones, viviendo de la venta de medicina natural recolectada en la zona por un grupo de jóvenes a su servicio a quienes instruía sobre los conocimientos botánicos necesarios para poder seleccionar, cortar o arrancar las especies útiles, además, de la adecuada preparación de las mismas.
-Seguramente habrá notado que todo este devenir extraño y delicado no concuerde quizá con el lugar y el tiempo, sin mas objetivo que el de curar y orientar a la gente; a lo mejor le parezca irreal; pero no es así, además de un fundamento real y científico, todo esto tiene una finalidad específica. Aún con muchas dificultades e inapropiados medios; usted y yo deseamos, el uno continuar enseñando y el otro, aprendiendo, es un deber, digámoslo así, que ha de desarrollarse a plenitud. Me siento satisfecho porque sé que estoy cerca de un espíritu de la misma especie, con la misma sustancia esencial que desde siglos nos mantiene unidos y no dejaré pasar la oportunidad de fortalecerlo para que nuestra hermandad continúe su desarrollo como es debido. Esta amistad, no nació del azar, se podría decir que estaba escrito que estuviésemos juntos por un tiempo y naciera una semilla cuyos frutos perdurarán por toda su vida. ¿Ha percibido en algún momento la sensación de que nos hubiésemos conocido antes, doctor?
-Pues, si, en efecto, siento como si alguna vez convivimos disfrutando de gran amistad, compartiendo algo grandioso, pero no alcanzo a comprender del todo la magnitud de esto, me subyuga la idea de que, pese a haber sido absorbido como a muchos por lo mundano y grosero, aun haya oportunidad para que siga por el camino. Es una extraña sensación que siempre está conmigo, quizá en el pasado impreciso de una vida anterior donde luchamos en la formación de grandes proyectos y obras de trascendente beneficio, de tal manera que hoy, al estar juntos, pueda ver en la lejanía como si una tenue claridad se asomara a mi conciencia, la idea de haber compartido una preexistencia de conocimiento esotérico con usted.
-Permítame un poco de confianza y familiaridad; soy más viejo y creo que me sentiré mejor dejando el ''usted'' de un lado. Por lo demás, es posible que éste ambiente tan lleno de vida y colorido natural; la gente pobre, enferma y necesitada de cuidados, todo lo que nos ha rodeado en estos momentos haya influido lo suficiente y en forma especial como para que intuyas que nada es nuevo, que en un tiempo fuimos camaradas, afines a una misma disciplina y estudio. No te equivocas, tu intuición al respecto es acertada porque de acuerdo a mis investigaciones, en épocas pasadas, fuiste un aventajado estudiante rosacruz; por desgracia tenías el vicio de la bebida, hábito que duró por unos años sin llegar a destruir por completo tu personalidad porque continuaste persiguiendo con empeño tus metas e ilusiones. La gente te amaba y respetaba gracias a lo fino de tu modo y sobre todo la ternura para los ancianos y niños, la misericordia con los seres inferiores y esa gentileza de mirar a los demás como hermanos que necesitan de una mano amiga. En esa época trabajabas en la carpintería, oficio que desempeñabas con honestidad y por el que se te prodigaba respeto y admiración genuina. En una ocasión en que andabas medio embriagado, al pasar por el jardín de una casa, cortaste una pequeña flor de color lila que obsequiaste a una joven y hermosa mujer, viuda, de buenos sentimientos a quien le hacías trabajos ocasionalmente; esa vez cuando le diste aquella flor, ella te ofreció comida y abrigo, pues no le eras del todo indiferente a pesar del horroroso hábito que tenías. Atraída por tus modales y apostura, nació en la mujer algo más que una amistad, un sentimiento que con el paso del tiempo se fue sublimando hasta convertirse en un afecto tierno y creativo que te hizo volver al buen camino. Como era de esperarse, y necesitado de su ternura y atenciones, respondiste con honorabilidad. Por muchos años fueron muy felices, procrearon dos hijos quienes influenciados por tus cuidados, inteligencia y responsabilidad se transformaron en exitosos comerciantes que pusieron en alto el nombre de la familia. Tu mujer, en honor de aquel gran afecto, sembró un jardín completo de flores lilas como la que le diste aquel día; ahí, pasabas horas enteras leyendo, meditando en los misterios de la vida, atraído cada vez más por la filosofía teosófica envuelto en la paz de un hogar pleno de armonía. Por esa razón desde niño te gustan esas pequeñas flores que en tu país se llaman “catalinas”.
La muerte te arrancó del mundo a la edad de noventa y siete años, llegó una tarde cuando dormías plácidamente. Un tiempo después volviste a este plano, como es la ley; en ésta ocasión, te desarrollaste en una familia de músicos; de nuevo dedicado a la carpintería, amante de la obra fina, fuiste reconocido ampliamente en muchos lugares y afamado por tus manos virtuosas como un magnífico artesano, tanto así que la gente decía que hasta de un simple trozo de madera podrida extraías una hermosa figura. Como eras un asiduo lector de la literatura oculta e investigador de los fenómenos paranormales, por ignorancia de la gente, te marginaron afirmando calumniosamente que tu buena vida y triunfo se debía a que tenías pacto con el diablo.
Siempre viviendo en tu país de origen lograste la confianza y afecto popular por tus obras de caridad con los pobres, sobre todo con los alcohólicos por quienes siempre sentiste profunda lástima y comprensión considerándoles enfermos del alma; ¡ah!, hay algo mas que deseo decirte, no olvides que en un tiempo futuro vivirás en la misma casa donde falleciste entonces; un infarto cardíaco a la edad de los setenta y ocho años te arrancó la existencia. Eras un viejo moreno, canoso, neurasténico, fumador de puro, experto en la construcción de finos instrumentos musicales en especial violines y guitarras; de recio carácter y amante de las mismas florcillas azules que te dije anteriormente; te fascinaba la música de Johann Strauss porque los valses vieneses eran tu deleite. Tenías una hija de nombre Eloísa, quien vivía contigo; muchacha de suaves maneras, humilde y hermosa que prefirió la vida de soltería para acompañarte hasta el final.
-Vaya, ahora comprendo, por eso me siento tan atraído por la guitarra y otros instrumentos musicales de cuerdas; ha de haber algo que nos une con experiencias anteriores porque también me atraen y fascinan esas flores, las catalinas; cada vez que las veo, tan sencillas y con ese tierno color evoco gratos recuerdos de mi madre cuando era un niño. Pero, ¿Cómo es que sabe usted de mis anteriores existencias con tanta precisión?
-A ver, ven por acá, quiero mostrarte algo que de seguro responderá a esa pregunta.
Salimos de la casa hasta el patio a más o menos diez metros del inicio del bosque.
¿Ves ese grueso pino cerca del pozo?, anda y arranca una de sus escamas, cualquiera de ellas, la que te agrade más y observa con atención lo que hay debajo, y guarda silencio.
Fui hasta un grueso árbol que estaba detrás del indicado, en un grupo de pinos donde elegí al azar una escama de la corteza y la arranqué con cierta dificultad porque estaba bien adherida; luego vi lo que había debajo como me lo indicó el maestro; un insecto rojizo como gusano, enrolladito y metido en una hendidura. Tenía al lado, un nido de araña de color blanco plateado firmemente adosado al trozo de madera.
-Ese insecto rojo que ves, - dijo desde las gradas, sin titubear un segundo-, es sólo un esqueleto externo, sirvió de alimento al arácnido que vive cerca. Busca otra porque en esa hay muy pocas cosas que ver; puedes escoger una de mayor tamaño. Eso es, vamos, arráncala. Lo hice. Verás un grupo de hormigas, dos telarañas, algunos ácaros y las huellas de pequeños escarabajos que se alimentan de celulosa Algo tan simple como esa pequeñez que ha sido accesible a mi visión psíquica a través de tu mente, es comparable con recordar y traer hasta el presente el conocimiento de tu pasada existencia. No dudes, hijo mío que desde hace tiempo se de tu forma de vivir, incluyendo lo que sentiste el momento en que saliste del país a prepararte en una universidad extranjera; lo mismo y por razones especiales que posteriormente sabrás, si me he preocupado por conocerte, tanto ha sido, digamos como una necesidad, como si el deber de cumplir con una misión determinada me impulsara con vehemencia e hiciera posible este acercamiento entre nosotros. Espero que eso explique mi interés en enseñarte y en cierto modo la ansiedad porque asimiles cuanto mas y en el menor tiempo posible.
-Es realmente admirable, asombroso todo lo que esta sucediendo, apenas puede mi mente pequeña explicarse estos fenómenos. ¿Cómo supo lo que había bajo la escama del pino desde ahí?, a esa distancia es imposible que pueda distinguir con sus ojos. Estas son las cosas que me despiertan el deseo vehemente de saber más: sin embargo, aunque tengo una idea vaga o superficial de todo esto, prevalece el estímulo de mi sedienta curiosidad por saber, el anhelo de aprender unido a la desesperante sensación de no poder hacerlo como es debido. Me satisface su instrucción, no cabe duda, pero no puedo evitar la ansiedad porque me explique y oriente paso a paso, preciso formar una base para mis nuevos pensamientos y partir de ahí para una mejor comprensión de lo que me está sucediendo en estos momentos.
-Todo hombre tiene un sentido de la vista orgánico; ambos ojos con su retina, iris, esclerótica, córnea etc.; otra de las maravillas de la creación. No obstante, es imperfecto, está limitado exclusivamente a lo tangible, a lo grosero de la materia; en cambio la vista psíquica sí que es muy poderosa, nada se escapa a su escrutinio, sin necesidad de luz, escudriña los detalles por insignificantes que parezcan y en el lugar en que se encuentren; ni la distancia interfiere en su campo visual hasta lograr su objetivo. Ya no es el fotón estimulando la retina sino la energía que emiten las cosas, un torrente de datos electromagnéticos que percibidos con nitidez por la visión de la mente superior van formando el concepto hasta su total concepción. En ese mismo plano, tenemos una contraparte para cada sentido físico; el oído, tacto, gusto y olfato, cada uno cumple su función psíquica. Has de haber escuchado sobre la dualidad de las cosas, hay un equivalente inmaterial para cada uno de los organismos sensoriales. En cuanto a que te conozco de hace tanto tiempo por cuanto te he hablado de tus dos vidas anteriores, te diré que casi nadie tiene la memoria apta y disciplinada para recordar preexistencias; se recuerda hasta cierto límite, la niñez o un poco mas allá; bajo hipnosis nada mas; en cambio nosotros hemos ido más lejos, retrospectivamente hasta donde no te puedes imaginar. Gracias a la clarividencia conozco la índole de tus pensamientos y gran parte de tu contextura psíquica. Mira, no voy a continuar hablándote nada más porque te resultaría muy aburrido, trataré mejor de demostrarte una de las maravillas de la mente humana: vas a recordar con exactitud un suceso importante de tu vida, que tu memoria te lleve dos años atrás, a una tarde a mediados del mes de Noviembre, en un poblado cercano al lugar donde vives actualmente; estabas parado viendo hacia el poniente, observando la puesta del sol y el hermoso paisaje de la sierra; te disponías a morder un jugoso durazno, obsequio de una amiga, escogido entre los mejores por esa joven morena, fuerte hermosa y sencilla llamada Matilde. Quiero que me digas con sinceridad: ¿Por qué no lo comiste en ese instante?, ¿Qué te impidió hacerlo sino momentos después? .
-Ciertamente, es una buena amiga que siempre escoge lo mejor para mí, en esta ocasión fue ese durazno al que usted con mucho acierto se está refiriendo. Bueno, cuando llevé a mi boca la fruta recordé a mi mamá. Imaginé a la viejita, sola, con la mirada fija en la ahumada pared de la cocina, sentada en su desvencijada silla donde se pasa horas enteras rezando por nosotros. En ese momento, esos tristes recuerdos me ensombrecieron el ánimo, la garganta se contrajo en un reflejo natural y sentí deseos de llorar, quizá al verme tan lejos, sin poder darle aquel delicioso durazno, porque bien hubiese querido que ella lo degustara. Por eso me quedé un rato mirando hacia arriba para que las lágrimas no salieran, reponerme hasta desaparecer aquella molestia que me dificultó hablar. Eso fue hace como unos dos años en verdad y ocurrió en el lugar que acaba de mencionar. Me reunía con ella en ese sitio, por las habladurías de la gente al vernos juntos; y en ese paraje solitario conversábamos durante horas; no le puedo negar, maestro, que en esos momentos me sentía un hombre feliz por tener con quien conversar sin discutir. De esto nadie sabe porque no he querido comentarlo, lo he tenido guardado celosamente para evitar problemas.
-Es una de las maravillosas facultades de la mente como te dije, se le llama criptestesia, doble visión, metagnomía y, en la parapsicología moderna, entre comillas, se le ha denominado percepción extrasensoria; diremos que es el resultado del razonamiento consciente, clarividencia subjetiva o lectura del pensamiento. En el mismo momento en que sufrías por tu madre sin poder darle lo que en ese momento tenías en la mano, la buena señora recibía de manos de un amigo o familiar una bolsa conteniendo unos dulces y jugosos duraznos también. En este caso lo que cuenta es tu íntimo deseo de compartir con tu madre, por gratitud y amor, lo mejor y el divino maestro, provee; así de fácil.
-Me siento pequeño ante su sabiduría. ¡ Si como médico pudiera hacer todos esos prodigios, a cuanta gente beneficiara! . Estudié medicina por obediencia a mi padre y la necesidad del progreso que conlleva el ejercicio de esta profesión; continúo en ella pese a que, según veo, no es del todo eficaz, exacta ni tan productiva que digamos. No niego que he experimentado despertares, momentos especiales hasta cierto punto inexplicables y de mucho beneficio por cierto; pero todo me hace pensar que estoy con usted por una razón predeterminada, especial, con una misión importantísima a cumplir por lo que me anima a no dejar de ejercitarme más y más en el arte de curar a los que sufren enfermedad utilizando, además de mi empeño físico, una fe nueva que subyace en las facultades dormidas que hay en la mente superior del ser. A veces me detengo a observar las calamidades de los hombres; ese constante odio y resentimiento hermano, el execrable maltrato a los niños, a la mujer, la guerra, la opresión de los débiles por los poderosos y explotación de los pobres; el vicio y sus dantescas dependencias, los horrores del egoísmo, lujuria y ambición del humano con su prójimo; esa desesperación insana por sobrevivir a costa de la vida ajena, la prepotencia de las sociedades militarizadas etc.; y me horrorizo al máximo, pienso con tristeza que el arma que escogí para luchar es obsoleta, y me desespera no encontrar con rapidez otra mejor que esta exigua ciencia de la medicina.
Tengo la certeza de que Dios me ha conducido al fin al lugar ideal del cual llevaré lo necesario para terminar correctamente mi obra.
-Así es en efecto mi querido amigo, tu profesión, aunque muy digna, es insuficiente en cuanto al origen y fin de las cosas, y por más disciplinado y sabio que sea el médico común, si no se prepara en este campo será muy escasa la proyección de su mente sobre el organismo humano.
-Es posible, maestro, la ciencia de la medicina está en pañales al respecto de la teosofía. No hemos sido capaces de cautivar el pensamiento, de cambiar la firme resolución de un hombre sin tener que luchar de modo cruento utilizando una diversidad de técnicas psicológicas o detener el efecto de sus violentas pasiones sin tocarlo como lo he visto hacer a Usted en este corto tiempo que he permanecido aquí; además, en mucho se nos olvida que Dios es el arquitecto de todo y su divinidad se solidifica en la creencia de que fuimos hechos a su imagen y semejanza, que tenemos, pues, un poder inmenso sumergido en lo mas profundo del alma. En mucho tiene razón y en ello he basado mi esfuerzo actual, encaminado a una meta específica como lo es alcanzar alguna vez tal perfección que de seguro me permitirá el acceso a planos superiores de conciencia donde se está más cerca de la verdad y pueda llamarme de verdad: un hombre.
-Quiero que pienses, hijo mío, que nada puede resistirse a una libre y razonada voluntad.
Tus palabras son ciertas y al mismo tiempo, elocuentes, porque encierran el íntimo anhelo de superación que guardas en tu espíritu. Sabes bien que si amas, es Dios quien ama; si en tu mente se dibuja la imagen de una gran meta en la cual vaya incluido el firme propósito de servir a tus semejantes, es en la mente del Señor donde también se dibuja tu propósito con claridad; sin objeción alguna, todo cuanto desees ha de realizarse; basta con que exista dentro de ti la idea para que ésta se haga realidad.
-Cómo me reconfortan sus palabras, maestro; me elevan de la miseria mental en que estoy, a un plano superior; es indudable que la fe es la energía más poderosa en el universo; y, sin que mi impertinencia e ignorancia varíen el curso y la finalidad de ésta plática, me atrevo a asegurar que el arte de la transmutación es posible mediante esta potencia del alma como lo es la fe e imaginación y que hay una infinidad de factores que en un momento dado confluyen y hacen realidad el fenómeno deseado.
-Así es, tienes mucha razón; pero, esto sucederá siempre que logremos colocarnos por encima de ese temor vano que adolece la humanidad, de ese miedo que se ha transformado en el tropiezo más grande y que el hombre ha de salvar si desea proseguir su camino hacia la suprema sabiduría que nos provee de la fortaleza mediante la cual llegamos a conocer el conocimiento divino, debemos, pues de ser valientes y no detenernos ante el temor natural que nuestra mente física fabrica con el objeto de no permitir el paso del hombre a lugares supremos. ¿ A quien se le puede ocultar la verdad?, a nadie, podemos gozar de su imponencia y esplendor cuantas veces lo queramos, el secreto está en que escudriñemos en el mundo interior para hallarla, que nos acostumbremos a tratar de comprender las cosas a partir de su esencia. Mira a tu alrededor, ¿Acaso no estás contemplando con claridad la majestad de Dios?, ¿ No ves su grandeza en cada una de las cosas que te rodean?. Sus mandamientos divinos o leyes están impresos en cada átomo de tal forma que en la molécula, célula, tejido y organismo, van estos supremos conceptos que forman parte de ti; nadie nos exige que las quebrantemos, es el hombre, arbitrario y grosero, resultado de su intelecto impreparado quien cambia el precepto a su antojo creyendo, iluso, que puede modificarlo. Por eso, siempre te pediré o mejor dicho, exigiré que te fortalezcas en la fe y confíes plenamente que existe una razón eterna, purísima, dirigida como una luz hacia el alma y la mente. Sensibilízate a éste esplendor e intuye con certeza que posees el ilimitado poder de transmutar el odio en amor, lo pequeño en excelsa grandeza; el dolor, en una sensación que nos lleva a la liberación, porque el dolor, es el perfecto maestro que nos enseña detenidamente mostrándonos el camino a la superación y realización del ser. Si posees esa luz, lo oscuro huirá de ti y el temor que viene con las sombras de la ignorancia, también se alejará de inmediato herido por la claridad de la verdad.
-¿Quiere decir que con el conocimiento podemos lograr lo imposible porque es la base de la existencia del universo?
-¡Seguro!. Así como la sombra desaparece bajo el efecto de la luz, así el desequilibrio humano ante la majestad de la armonía y la fe. ¿ Quien o qué podrá hacerte daño entonces?.
Hasta el veneno más poderoso te causaría nada más que una pequeña molestia conociendo con profundidad los sistemas defensivos psíquicos con que cuenta el hombre. ¿ Quién se atrevería contra ti? .
-Vaya, ¿ entonces, sus curas prodigiosas, su triunfo sobre el dolor humano emana de esa fe inquebrantable?
-¿De donde más?. El poder del teúrgo u ocultista que se dedica a curar enfermedades del cuerpo y alma, está en que éste, tiene conciencia de su voluntad y produce la suficiente fe en los demás para que sean capaces de obrar por sí mismos en su bienestar. Simplemente debes creer con firmeza que puedes y obrarás milagros, el secreto está en que sepas utilizar el poder de la imaginación. Es aquí donde empieza la obra.
Hay otras cosas de suma importancia; conceptos que emanan de la naturaleza misma del ser, reglamentaciones básicas demostradas a través de siglos en las sociedades donde los hombres tuvieron que echar mano de normas sociales o disciplinas para subsistir decorosamente. Si queremos ver éxito en nuestra empresa de sanadores, debemos de establecer entre el enfermo y nosotros, una especie de simpatía magnética, algo así como "estar en ellos", interrelacionarse definitivamente con nuestro amado enfermo, sentir su dolor, sus íntimas necesidades e ilusiones como sus temores. Hay que incitarlos a que nos digan todo con sinceridad, conversar alegremente con ellos, intercambiando tanto ideas como impresiones, haciendo que rían felices, comunicándoles seguridad y confianza. La medicina oculta es simpática, si no hay afecto y no existe una verdadera interrelación entre el enfermo y el médico, será muy difícil su curación. Los medicamentos más virtuosos dejarán de afectar positivamente al paciente y su valor será nulo al no compartir con el su pena. Si no estableces antes una relación de esta naturaleza con el enfermo, serás médico, solamente por el título que está colgado en la pared, mas no ante los ojos del Creador que dispuso para ti misteriosos mecanismos armonizadores. Para El, todas tus actividades deben de emanar del amor, de lo contrario, no tienen valor, son viento que se pierde, una insignificante gota de sinrazón diluida en un mar de ignorancia. Dar ésta divina energía o amor, inducirles seguridad en si mismos, el deseo de continuar viviendo con un propósito firme como guía, despertarles el interés en conquistar algo por qué vivir son la base de la ciencia de la sanación.
-¿Cree usted que aún podríamos encontrar en este mundo de alienados a alguien que reciba con beneplácito nuestras ideas; es decir, en caso de querer transmitir este conocimiento? Lo veo muy difícil, el egoísmo es enorme, no existe la solidaridad, en todos los aspectos de la vida la corrupción es la divisa, el estandarte de los pueblos y sobre todo de los gobiernos y con el cual se abren paso para conseguir el ínfimo poder que utilizan para subyugar. Estas anomalías del carácter nos vuelven subalternos incondicionales del enemigo que está en todo lugar y se aprovecha de nuestra vanidad, egoísmo, pereza, envidia, ocio y espíritu de disensión para someternos.
-En este caso, hay que usar el mismo error para curar, siempre que se haga en orden. El amor verdadero echa por tierra las pretensiones de un malvado. Si una persona afectada por la vanidad es elogiada por un triunfo honesto y se enorgullece de ello; está bien, es lícito, puede ser un medio de sanarle de algún mal utilizando su propia debilidad, sin olvidar naturalmente que la moral influye en forma notable en el mundo físico; los desórdenes morales son la causa de casi todas las calamidades humanas. ¿Puedes comprender el alcance de mis palabras?
-Entiendo perfectamente. Lo que ha mencionado es una ley natural invariable y cierta; pero, desviándome un poco del tema, (porque de pronto recuerdo algo) deseo que me aclare sobre esa corriente de pensamiento o creencia en la cual las personas buscan el contacto con los difuntos en busca de informaciones aparentemente útiles. ¿Qué me puede usted decir de las personas que se dedican a evocar el alma de los muertos por medio del espiritismo?
Eso lo que llamamos nigromancia, misticismo práctico que lo manifiestan con ritos obscenos, son prácticas horrendas cuya base metafísica no debería de usarse para fines egoístas; inobjetablemente es sinónimo de magia negra. Un camino completamente distinto al nuestro. Generalmente, quienes se valen de estos métodos alejados de la caridad, son aquellos obsesionados por la riqueza, los afectos, el poder; y tienen la facultad de penetrar en los planos donde pululan cientos de miles de cadáveres astrales. No comprenden los ilusos que están perdiendo su tiempo e inobjetablemente serán engañados. La luz astral es un agente mágico donde se conservan todas las cosas incluyendo las entidades invisibles de los que dejaron este mundo. Los médium y espiritistas se ponen en relación o en contacto subjetivo con éstos cadáveres insubstanciales, en su defecto, larvas y otras formas extrañas que en su debido momento asumirán la identidad del evocado en un errático intento vanidoso, presumidos, vanagloriándose de representar falsamente la entidad solicitada, algo que jamás lograron en la tierra y vagan haciéndose pasar por figuras importantes. Generalmente se burlan y confunden porque no son más que energías cargadas de la brutalidad y grosería con las cuales vivieron terrenalmente. Mira: cuando uno muere, el espíritu divino que nos ha animado durante la vida retorna al plano celeste; lo que queda en la atmósfera es el cadáver terrestre y el astral. Si el fallecido era un vicioso o asesino, su cadáver astral no se eleva más allá de los planos inferiores, se queda, apegado a lo terreno, aprisionado el pobre, buscando con desesperación el objeto de sus pasiones. Y son éstos los que acuden al llamado del nigromante; ¿qué de bueno nos pueden ofrecer esta clase de entidades?. Quien vivió bien en el mundo terrenal, al morir, su alma se eleva hacia las regiones superiores, no responde al llamado del espiritista porque simplemente no está en el plano terrestre. No hay prueba de que los espíritus puedan abandonar las esferas superiores para tener una animada charla con nosotros.
Los seguidores del espiritismo, en el colmo de la tozudez y para darle un sesgo explicativo a su creencia, argumentan que tienen la razón y no se andan con remilgos para exponer algunos conceptos, retando, fíjate bien, retando con terquedad a que les demuestren lo contrario. De hecho, sus teorías carecen por completo de lógica metafísica contundente y son fácilmente rebatibles. Por ejemplo, te mostraré un libro de Allan Kardec; vamos a ver, página veintiuno, aquí está. Todo lo que ves en esta página es el resultado de un razonamiento vano. ¿ De qué sirve la comunicación con los muertos si no hay una plena seguridad de que éstas energías descarnadas sean realmente las que se evocan; y, si lo son, cual sería el objeto de sujetarles al plano terrestre si lo que ellas ansían en su despertar en la muerte es elevarse, separarse de la materia grosera?
-Pienso igual, y siempre recomiendo mucha reserva y cuidado a las personas que se entregan a prácticas espiritistas; porque éstas a menudo les dejan alteraciones psíquicas y desórdenes físicos de consideración. Pero la gente es tan terca que pese a que se les demuestra el daño que se pueden hacer, continúan insensibles en sus prácticas nefandas.
Me siento privilegiado al estar en su compañía. Me enaltece que pese a lo que he sido y lo que aún soy, usted me ha abierto humilde su corazón, ¿Por qué me ha permitido acercarme de ésta manera a sus conocimientos?
-Sencillamente porque has sido uno de los nuestros, ya te lo expliqué anteriormente cuando tratamos el asunto de tus vidas pasadas. Lo que sucede es que no estás organizado con corrección en cuanto a la disciplina esotérica, aun te es difícil adquirir estos ordenamientos a los cuales nos sometimos nosotros por mucho tiempo. No eres cobarde porque estás aprendiendo día a día a vencerte a ti mismo; has obedecido con dignidad a los instintos de la naturaleza, pero afrontas sus consecuencias con amor; te disgusta seguir la corriente de la vida colectiva y hablas de libertad hasta con los niños; anhelas una existencia imperecedera porque sabes que así, te liberas de las vicisitudes terrenales y por qué no decirlo, también de la muerte; por eso, te pido que no desesperes, las cosas cambian, lo digo como una advertencia: dentro de algunos años sentirás de golpe la visión del mundo oculto y sufrirás por los demás de una manera especial. Este es el sacrificio por el que todos tenemos que pasar y hay que aceptarlo como una parte de la misión que nos toca.
-Usted me ha dicho que en vidas anteriores he sido uno de ustedes; no lo entiendo muy bien, ¿Cómo es eso, Maestro?
-Si, aunque te cueste creerlo, eres uno de los nuestros y todos te amamos desde hace muchísimo tiempo porque continúas en el cultivo de ti mismo, te vemos combatir la deshonestidad, el criterio estrecho, la mentira y el egoísmo con las pocas armas que has logrado obtener. Te has dado cuenta de que existen otros medios defensivos internos, me refiero a las cualidades, "dormidas ", en espera de que se les "despierte " mediante apropiadas disciplinas cosa que se ha transformado en un anhelo vehemente para ti consiguiendo en una mínima parte tal digno cometido. ¿Es necesario que me ubique en tal o cual camino y seguir las reglamentaciones, cumplir con requisitos; ir siempre en pos de alguien?
-Veo que te desagrada la idea de pertenecer, de depender; así has sido siempre, esa rebeldía y odio a la esclavitud te han hecho merecedor de una especial atención y amor de nuestra hermandad. Si deseas imaginarte que eres uno de los nuestros, ¡Magnífico! ; porque, además de ser una verdad evidenciada, esa clase de pensamientos te genera un halo positivo de suprema utilidad en la obra que desempeñes; la imaginación, muchacho, son los ojos del alma donde se plasman las formas, pues, con éstos ojos contemplamos el mundo invisible. Es con ésta que curamos las más crueles enfermedades; llevamos a planos de superioridad a los que amamos; con ella, apartamos de la muerte a muchos, colocándoles en mejores caminos. Si una madrecita imagina que su hijo en el vientre es de tal o cual manera, incluso como ella lo desea, así será. Si te imaginas invencible, lo eres. Si te imaginas poseído por todas las desgracias y amarguras de la vida, igual; en cambio si te imaginas feliz, próspero, útil y eficaz, así será. ¡ Usa la imaginación cada segundo, aplica tu pensamiento a la razón! Imagina con humildad que eres bueno y generoso, que eres mi hermano menor a quien llevamos de la mano desde hace muchos siglos; lo demás, vendrá por añadidura.
Hay que imaginar y proyectar, ¿ No es así?. Cuando deseamos visualizar el aura de las personas, nos concentramos en el entrecejo, sobre la base de la nariz y "vemos " esa radiación cromática azul fluctuante que debe ser analizada debidamente a fin de encontrar en ella los colores característicos correspondientes a los distintos estados de ánimo que nos puedan develar algún trastorno somático.
En el preciso momento en que discurríamos sobre tan interesante tema, llegaron unas personas llevando a un hombre en una camilla rústica hecha de tablas. Una mujer lloraba inconsolable a su lado.
-Por favor, hermano Cleto, póngale mano a mi compadre, ¡ pero pronto porque se muere! Tomó veneno, dizque decepcionao, quizá por la desgracia que le ocurre. Le dimos un vomitivo que le sacó mucho liquido de la barriga pero no logramos nada porque al rato perdió el sentido y mírelo, se ha quedao como difunto, sabemos que está vivo por el suspiro nada másn.
Llevaron al enfermo hasta la casa con dificultad dejándole sobre una camilla. Cleto pidió a todos que salieran indicándome que le ayudara. De unas cajas extrajo una sonda gástrica, y sin más se la introdujo en la fosa nasal con la destreza de un profesional; el hombre ni se movió por aquella maniobra. En un pequeño embudo colocado en el extremo del tubo de plástico depositó el jugo de una planta, luego, colocando ambas manos en las sienes del paciente, reclinó la frente sobre la cabeza del intoxicado, murmurando algo que no pude escuchar. Posteriormente, según indicaciones del maestro, extraje la sonda y esperamos.
No pasaron ni veinte minutos cuando el hombre comenzó a parpadear y quejarse; poniendo su mano abierta sobre ambos ojos, molesto por la luz, luego mirándonos con fijeza, empezó a renegar de su suerte.
-¡Con una chingada hombre!, ¡Que mala pata, sigo vivo!. ¡ Pa que me trajeron aquí, si yo no quiero seguir viviendo! De que me puede servir la pinche esistencia con una disgracia como la miya...
Iba a responderle cuando el maestro colocó su mano en mi hombro, me contuve y el ranchero se incorporó con dificultad apoyando ambas manos en la mesa. Era un varón como de treinta y cinco años, fuerte, bien parecido, con la cabeza inclinada sobre el pecho; leves temblores le sacudían constantemente sus carnes.
-Ya estarás bien del todo, - dijo Cleto - .Has cometido una de las tonterías más grandes en tu vida. Lo que tienes no es razón suficiente para que hayas intentado suicidarte, eres más terco de lo que te puedas imaginar. A ver, doctor, acércate y observa esto. ¿Ha visto alguna vez algo parecido?
-No, maestro. ¡Jamás! .
Aquel hombre tenía en el sitio donde está normalmente implantado el pene, solo un agujero por el que asomaba con dificultad, umbilicado, el glande. Era la razón de su pena .
-¡Ansina como estoy!, ¿Pa qué chingados me sirve la vida? si parezco vieja meando sentado ..y lo que es pior, no sirvo p´a nada con las mujeres.
-Deja de lamentarte que de aquí saldrás curado, lo que estás padeciendo tiene remedio, muchacho, no te desesperes. Por favor quédate un momento, tranquilo mientras voy en busca de medicina.
Cuando nos retiramos a una distancia prudente del paciente, pregunté lleno de curiosidad: - ¿De que se trata eso, maestro? ¿ Que clase de enfermedad tiene ese hombre? Jamás había visto algo semejante.
-Eso, es la maldad en una de sus formas habituales, depositada en el sexo el cual es asiento de infinidad de prácticas nigrománticas. Hay quienes se dedican eficazmente a hacer daño a sus semejantes en esta forma. Es algo como incluir en el sistema psíquico de las personas datos o fracciones de energía que distorsiona o disarmoniza a la persona con estas funestas consecuencias cosa que el vulgo interpreta como el implante de "males". Es algo parecido a lo que en la ciencia cibernética llaman "virus" a grupos de datos electrónicos que distorsionan la memoria de los computadores por superposición de energías extrañas en la base de datos; en este caso, la perversa imaginación crea pronunciada antipatía en el cuerpo astral de estos infelices formando un ambiente propicio para el desequilibrio; luego, les dan brebajes o pócimas de substancias extrañas que en cierto modo intoxican debilitando a la persona y así facilitar el completo daño al organismo. Lo que haremos es tratar de estabilizar al enfermo lo más rápido posible, aprovechando el momento de confusión en que se encuentra. Ve y quédate con él mientras busco los medicamentos apropiados, haz el favor de hablarle, trata de ser convincente y positivo, dale fe y confianza tanto en sí mismo como en nosotros. Asegúrale que va a sanar por completo, eso le hará feliz; la alegría nos será de gran utilidad, luego, le haremos creer que aspirando el humo del incienso y que mastique estas cáscaras de nogal, su energía de hombre perdida, volverán para nunca dejarle. Después, estimularemos las raíces nerviosas lumbares y dorsales como es debido; ya verás como en un momento vuelve a la normalidad.
Obedecí las indicaciones y cuando habían transcurrido algunos minutos, el sabio colocó ambas palmas de las manos sobre los omóplatos del paciente e inclinando su cabeza en actitud de oración permaneció por unos segundos; después, sin previo aviso, le propinó un tremendo golpe con el puño cerrado sobre la columna dorso lumbar y de inmediato otro, más fuerte aún en la región lumbosacra. El hombre gritó y se estremeció cayendo sobre sus pies al suelo. En ese momento, el pene había salido, colgando flácido entre las piernas del pobre que se miraba repetidamente sin poder creer que era nuevamente un ser normal, "el macho volvía a serlo" como dicen en estas zonas donde la hombría se mide por el sexo y el valor.
-¡Mire, estoy bien de guelta!, pero si endenantes estaba escondida esta chingadera, reteescondida hasta adentro ...y mire , ¡Ya estoy bueno , bueno y sano como si no me hubiera pasao nada! ¡Caramba, Bendito seya Dios´n!
A los gritos de entusiasmo del hombre acudieron los familiares. El, les mostraba una y otra vez su miembro viril "nuevo", dando unos cómicos saltos de alegría. ¡ Ora sí, ora si que podré mear como los machos! ¡Mire abuela, mire ya estoy bien!
-Cúbrase eso, mijo, ¡Caramba, cúbrase su intimidá y sosiéguese que nosotras no tenemos por qué mirarle sus vergüenzas!, Además, aún tenemos que ir a darle las gracias al Santo Niño de Atochi; claro, después de arreglarnos con el hermano Cleto, por supuesto, que si no es por él ya estuvieras en el otro mundo, bien retemuerto.
Esa noche no había más luz que la proyectada débilmente por las estrellas, en una pequeña elevación en el patio de la casa, sentados en cómodos sillones de madera, estuvimos largo rato, bebiendo un té de hierbas, observando el firmamento y disfrutando de la paz nocturna, arrullados por el continuo ruido de los insectos en la oscuridad. El frío era intenso obligándome a usar el abrigo y una cobija de lana que siempre me acompañaba; sin embargo, Cleto llevaba puesta una camisola de manta y parecía disfrutar de aquel clima.
Mientras, yo temblaba por el frío, él sonreía tranquilo.
-Todas las cosas que hay en el universo están relacionadas con impresionante perfección, si bien es cierto que nada ocupa un lugar diferente del dispuesto, todo organismo se adapta al lugar y al ambiente en que vive; lástima que tú, no te hayas adaptado aun al frío, ¡ Pobre cuerpo, cómo tiembla!. El sabio sabe acomodarse a todas estas cosas, muchacho, los fenómenos ambientales no son obstáculo para él, va impertérrito sin inmutarse por lo que la naturaleza ponga a su alrededor. Es deplorable que aún no hayas corregido eso que es a todas luces un defecto tanto de asimilación como de aceptación de la ley; tu indisciplinada mente aun no ha encontrado la forma de adaptarse a los fenómenos que nos rodean; y, si en verdad deseas caminar por nuestros senderos, mañana temprano haremos algo que te quitará lo friolento para siempre; si estás de acuerdo y aceptas el reto, prepárate porque esto será sin duda un doloroso sacrificio para ti.
-No puedo despreciar una oportunidad de aprender, esté seguro de que no le defraudaré, voy a comportarme con la rectitud debida para merecer su confianza. Esta noche me parece muy especial, este mar de estrellas dispuestas en el espacio con tanta armonía, me hace pensar en la influencia que ejercen los planetas en las personas, y que una caterva de charlatanes se aprovechen de la ignorancia popular explotando a la gente con la creencia infundada de los horóscopos y todo eso que siendo una parte de la astrología debería de servir para hacernos comprender más los misterios celestes y no que la ciencia astrológica sea motivo de comercio vulgar. He sabido que los sabios antiguos le dieron mucha importancia capital y una absoluta confianza a esta ciencia o arte; pero, se ha ido perdiendo, el mundo ignora o tergiversa olímpicamente a su gusto este maravilloso conocimiento porque siempre han ido en búsqueda de la satisfacción de vanos intereses.
Los taumaturgos curaban las enfermedades por medio de talismanes sometidos a las influencias astrales; en la actualidad esto mismo se ha sido popularizado hasta la vulgaridad generando grandes dudas que deben aclararse e instruir a quienes nos busquen con esta misma sed de sabiduría que yo le he buscado.
-Y no solo aclarar hijo, sino también demostrarlo; las influencias son reales, sabemos que cada estrella tiene su signo en los hombres, en las plantas y animales. En ello se fundamentó la ciencia de Salomón; conservada en la cábala desde la cual se obran prodigios de profecía y dirección humanas. Sería magnífico que los médicos entendieran y se dedicaran con esmero a este estudio siquiera con el objeto de culturizarse un poco mas porque es una lástima que su vista la tengan fija en el papel de los libracos que leen o en la tierra que pisan sin prestar atención a las cosas de arriba. En el planisferio cabalístico cada constelación forma una letra hebraica donde los símbolos del tarot reemplazan a las figuras mitológicas. Los signos impresos en la luz astral debido a la atracción de las esferas celestes, se reproducen en todos los seres animados. Los hombres llevan el signo en la frente; las plantas en su ramaje y hojas; los animales en su tesitura constitutiva; los minerales en las líneas que forman sus vetas. Las fatalidades de una vida están escritas en las arrugas de la frente de un individuo, en los pliegues de las manos donde los quirománticos ven una gamma de datos que emanan de la influencia astral en el hombre. La cabeza humana irradia y atrae, la influencia astral se atestigua en las prominencias craneanas; tal es la frenología, ciencia ligada la metafísica; en fin, has de ver
que hay tanto de que hablar al respecto que ojalá veas la conveniencia del estudio de la astrología cuando tengas tiempo, de seguro te ayudaría mucho en comprender más nuestra ciencia oculta.
-Bien, es indudable que todo es importante, una minúscula piedra puede interferir en el destino de un hombre variando su existencia de tal manera que deje de ser el mismo por su influencia. Si un niño nace, es algo nuevo en el universo, en el mundo sideral queda impreso para quedar unido a esa red de luz de que te he hablado. Los astrólogos tienen que conocer con exactitud la fecha, hora y el lugar donde ha nacido una persona, luego investigar los caracteres psicofísicos de los padres para asociar conceptos y definir con más o menos exactitud su consistencia psíquica presente o su destino.
-Todo forma parte de un cálculo científico y de saber utilizar la ley de las probabilidades. Pero creo que es hora de descansar, hijo, si me perdonas, me siento un poco cansado, el día ha sido de bastante provecho y ajetreado además, es conveniente el descanso. Mañana habrá mucho que hacer y debemos de prepararnos reposando un poco.
Aquel té me produjo un sueño tranquilo y reparador. Casi a obscuras, cuando los pajarillos comienzan a piar, ya estaba el maestro a un lado de mi litera, en camiseta, con una toalla en el cuello.
-¡Vamos, se hace tarde, hay que hacer un poco de ejercicio!. No te abrigues, lleva solo una camisa ligera, un pantalón corto, usa estas sandalias y vámonos.
Al salir, el frío de la madrugada me borró la sonrisa, era insoportable, doloroso, estar ahí al descubierto sin más ropa que una camisa, sin calcetines y con un pantalón corto.
-Quédate quieto por un momento, -dijo Cleto- domina tu cuerpo, acepta mentalmente el frío, no le opongas resistencia, adáptate a él, usa tu mente de manera positiva. Imagínate que la baja temperatura está dentro de ti, que eres parte de ella, déjate llevar, no te resistas; eres el frío mismo, no lo olvides. Respira con profundidad, suavemente una y otra vez...
Hice cuanto me ordenó hasta que al cabo de algunos minutos unos leves temblores sacudían esporádicamente mis carnes.
-Ahora, comienza a caminar, aumenta de ritmo a cada paso, cada vez con mas rapidez hasta que sientas y estés seguro de trotar; sin levantar mucho los pies, vamos, continúa, sin parar.
Con el maestro a mi lado inicié el cruel ejercicio para después de unos doscientos metros comenzar el trote suave, sin detenerme un instante pese a lo difícil que era respirar el aire helado. Al llegar a una lomita, un dolor en el pecho me hizo titubear, tampoco sentía las orejas.
-Si te duele el pecho, disminuye la respiración, hazla más pausada pero no dejes de trotar, pronto desaparecerá la molestia. Te marearás un poco, la náusea te invadirá, querrás vomitar seguramente, podrás hacerlo mientras trotas, pero todo irá disminuyendo con lentitud hasta cesar completamente. Para entonces ya no te molestará este ambiente y te moverás con absoluta libertad.
El hombre seguía trotando imperturbable como si fuera en una soleada campiña tropical; tal cosa me animaba a seguir, con la seguridad de que la baja temperatura no me haría daño. Era formidable ver al viejo, tan campante, haciendo ejercicio a mi lado, a sus años como si tal esfuerzo no significara nada para él. Todo sucedió tal como lo había dicho; el cansancio, la náusea y el mareo casi incontrolable, hasta que tomamos un camino sobre terreno plano luego en suave pendiente para terminar en una curva y llegar a un arroyo.
-¡No dejes de trotar! -gritó-. Sube hasta aquella colina y regresa, yo iré contigo.
Curiosamente ya no sentía molestias y subí a trote ligero para bajar después un poco cansado.
-Ahora ven y démonos un baño.
-¿Bañarnos?, si el agua está cristalizada en la superficie, ¿ No cree que podemos sufrir un colapso si nos metemos ahí ?
-Déjate de lloriqueos femeninos y haz lo que yo, ¡Pero de inmediato!, no debes" enfriarte ".
-Aquello me dio risa." No debes enfriarte", si me consideraba hecho una paleta, duro y helado como un témpano. De todas maneras obedecí. Vi como se zambullía para salir sonriente, invitándome a hacer lo mismo.
Cuando me sumergí, oí cómo se quebraba el hielo formado sobre la superficie del agua y sentí miles de agujas pinchándome el cuerpo. El hombre estaba en una poza; yo en otra. Un zumbido taladró mis oídos en la zambullida; por un momento no pude respirar hasta que logré hacerlo con regularidad y ritmo como se me había indicado. El zumbido cesó y una agradable sensación de calor me invadió. Salí y volví a zambullirme una y otra vez, verdaderamente feliz, el frío ya no existía para mi, se había esfumado por completo dejando una agradable sensación de tibio bienestar. Es más, no quería salir del agua. Unos rancheros que pasaban se detuvieron al vernos bañar en medio de aquel refrigerador natural.
-Quiubo hermano Cleto,
-¿Que dice Dios de su vida?
-Todo bien, Andrés, todo bien. ¿ No quieres darte un baño?
-¡Ni loco que estuviera, hermano! Si con solo verlos me dan calosfríos; no digamos que me meta en el agua helada pa que se me quiebre la entadura completa. No, muchas gracias, mejor así lo dejamos. ¡ Apenas puedo crer lo que miran mis ojos ! ¡ Algame Dios´n y María santísima!. ¡ Que el Señor los bendiga!, Adiós..
-Adiós, Andrés. Recuerdos a tu familia.
Regresamos al trote a casa donde nos esperaba un desayuno a base de Soya, varias rebanadas de delicioso pan con miel de abejas y el extraño pero estimulante té de hierbas.
Me había acercado a un gran instructor en busca de innumerables respuestas, demandando la seguridad de certidumbre psicológica; como su alumno, trataba de imitar lo que hacía, en especial el sofisticado y eficiente sistema de curación; me identifiqué plenamente con sus enseñanzas grabando fielmente sus palabras en la mente y repitiéndolas una y mil veces hasta comprender su real significado; aprendí a dominar el instinto, esos impulsos naturales que siempre me llevaron de la mano al desordenamiento moral y al desequilibrio.
-Tu vida, debe de ser como un enorme campo de siembra fértil en espera de trascendentes semillas; ese es el trabajo que no debes de olvidar ni un instante; un requisito, tu única esperanza y especial propósito. Si te vuelves negligente no lograrás más que sufrimiento y frustración vulgar; tienes que prepararte para convertirte en una entidad útil sin importar lo que eres ni donde te encuentres, entonces la razón de vivir se habrá transformado en un potencial de plenitud, dejarás atrás el pasado inerte, vacío, perdido; ésta es la oportunidad de realización que muchos desaprovechan. Es la constante idea de esta realización lo que nos hace valer en la vida, el potencial de sabiduría inmersa en nuestra mente para el servicio, ahí está la razón de llamarnos hombres. Como ves, he considerado oportuno mencionarte de esto porque siempre hablas de tus metas; las incluyes como algo fijo en el horizonte de tu vida futura; y ésta es una de ellas, un grandioso ideal del cual no debes apartarte ni un segundo. El hecho de querer realizarlo podría ser frustrante y doloroso, a lo mejor te parezca inalcanzable o un tanto romántico talvez, algo imperceptible como una simple ilusión; más, no te equivoques, es una verdad inconmovible y plena del amor del Señor que todo lo puede para sus hijos predilectos que se vuelcan en el sacrificio por los demás; no es suficiente querer hacerlo debe haber algo mas.
Te he dado un propósito, una forma de trabajo, un viaje fantástico hacia tu yo místico donde no hay certidumbre de su final ni de lo que encuentres al llegar allá; es el único camino por el cual se llega al pleno conocimiento de sí. Mis palabras, si me lo permites, son como una orden al hermano menor; para que inicie el cambio de ruta. No se debe de tomar como un riesgo y vayas inseguro, sino como una certeza de ir por el camino hacia la verdad demandando de ti mismo una plena aceptación y clara visibilidad; que no pases desapercibido el tiempo de trabajo. ¡ Avanza, que el camino se cortó tras de ti ! . No hay manera de regresar al pasado. No podrás retroceder a tu vida de confusión estúpida, a esos días de insensatez y ansiedad. Te he impulsado a crecer, y tu recompensa no será una simple ilusión sino una tangible realidad donde tu mejor compañera de viaje será la imaginación.
-Confío que de ahora en adelante podré caminar confiado en esa fuerza, ese manantial donde saciaré mi sed y podré llevar a cabo mis ideales, porque mi meta es crear libertad y una vez que la haya conseguido en forma total o en partes utilizarle debidamente. El misterio de la vida me espera y debo ser yo quien lo descubra con el constante trabajo.
-Es un reto, muchacho. Un formidable reto a que conviertas en realidad cuanto más te sea posible; una ilusión tiene que volverse tangible con el trabajo.
-¿Cuando debo de empezar, maestro?
-¡Como que cuando!. Has empezado desde el mismo instante en que decidiste adentrarte por un camino desconocido hacia mi casa, en el preciso momento en el que te sentaste en las gradas a escuchar lo que hablaba con mi enfermo. Has abandonado tu pasado que es hoy un cadáver pestilente del que debes huir, has abrazado con serenidad y profundo amor el ahora. Has empezado contigo mismo como única posesión valiosa e insustituible. Un ahora en el que todo el trabajo se formará en la imaginación como un primer paso efectivo, luego vendrá, con el ejercicio de tu voluntad, el segundo paso que es la transformación de cada movimiento mental en realidades, en un tesoro de verdad con el cual colmarás de dicha a quienes te aman y necesitan de ti.
-Me ha hecho recordar a mis padres, quienes no escatimaron esfuerzo ni sacrificio para iniciarme en el trabajo de transformarme en una persona útil. Fue un paso a la realización como el que ahora debo de emprender en beneficio de los míos y de aquellos que aún tienen que venir.
-No lo olvides jamás. Tus honorables padres, pese a su pobreza material, son lo mejor que tienes en el mundo. Aprende de ellos la diligencia y el carácter austero tan necesario para tomar las cosas de la vida con seriedad. Nada debe hacer que tu mente se olvide de esos hermosos seres; cada hora, minuto o segundo de tu vida, conságralo con gratitud hacia ese par de ángeles, instrumentos del Creador que trajeron al mundo a un hombre que ha comenzado a palpar las grandezas de la sabiduría, a degustar los manjares celestiales con humildad y constancia. Pero, vamos, terminemos de desayunar porque hay gente esperándome.
El lugar se llenó nuevamente de personas en busca del hermano sanador, taumaturgo de la sierra quien incansable, me iba explicando cada paso que daba perfeccionando en mucho mi ineficiente técnica clínica. Con eso habría de librarme de la invidencia psicológica de años, quizás de siglos, donde mi mente desamparada, trataba de encontrar un asidero, una guía en medio del hecho inconmensurable de la vida. Comprendí que nuestra filosofía, aspiraciones, lucha y organización social corresponde a la humanidad enferma, terriblemente afectada por una ceguera de siglos y convierte el acto natural humano en un grotesco modo de vida de horizontes limitados; todo, por esta falta de visión. Si alguien, como Cleto nos tiende la mano diciendo: - ''a ver, afiánzate con firmeza de mi, te ayudaré a cruzar el turbulento río de la existencia''. Si vemos su clara intención, sentimos que el camino se iluminó y avanzamos con más rapidez; lógicamente que si ésta energía, cesa, nuevamente somos presa del mundo alienado, volvemos al deplorable y triste estado de ceguera.
A veces, Cleto se queda absorto, escuchando atentamente las palabras del enfermo; en otras, sin que la persona le hablara de sus males, él va de un lado a otro recogiendo hojas, manojos de cáscaras, polvos etc, con los cuales confeccionará la apropiada medicina. En una ocasión le vi sostener en sus manos la camisa de un paciente, luego pasarla por su frente varias veces para después, con aire triunfal decir en voz alta: ¡ YA ESTÁ!, ¡ LO HE ENCONTRADO! . El dueño de esta camisa está encerrado en una cárcel de la capital. Deben ir por él, pues se encuentra sin dinero ni posibilidades de que alguien le ayude a regresar.
Posteriormente me explicó que esa es una facultad que muchos podemos desarrollar. Hay personas más receptivas que otras, todo depende del grado de imaginación que posean.
Por medio de la psicometría, se puede describir perfectamente el carácter y aspecto de una persona, lo sucedido, o la ubicación de las cosas separadas de su lugar de origen.
-Indudablemente que estos formidables experimentos psicométricos nos pueden llevar a épocas muy remotas; si sostienes una piedra y dejas que tu imaginación vuele, concentrándose en ella, te representará los detalles del sitio de donde provino, las características de aquella zona etc. Los paisajes extraños y las situaciones que se proyecten en tu mente, serán ciertas, no lo dudes ni debes desecharlos sino analizarlos y exponerlos debidamente. En el caso de la camisa del hombre perdido, imaginé donde estaba y sin duda, es donde dije. Si queremos tener éxito en nuestras prácticas psicométricas, hay que fortalecer nuestra fe y confianza en si mismos.
-Sé que ha habido en el mundo grandes psicometras , el profesor Buchanan, Denton, Hitchcock y un notable detective de Scotland Yard de origen húngaro si no me equivoco, quien desentrañó misteriosos crímenes por medio de la psicometría. Eruditos quienes con solo palpar antiguos pergaminos iban descubriendo con relativa facilidad el origen de los mismos. Me parece que en alguna parte leí que la materia atómica permite que se graben en ella los hechos ocurridos; que cada célula humana posee en sus cromosomas toda la información de la persona a la que pertenece de modo que al tocar un objeto, dejamos en él nuestras células muertas de la piel y en ellas, nuestra propia información, inteligencia celular que puede ser detectada por un psicometra con mas o menos exactitud. En muchas ocasiones he hecho estos experimentos con fotografías de personas ausentes, sin conocerles, y he logrado obtener datos precisos sobre su carácter, rasgos psicológicos, costumbres y hasta su actual ubicación.
-Acuérdate que un psicometra es un clarividente, hijo.
-Bueno, maestro, ¿Que me dice de aquellos que ven el futuro?. Ya sabemos que se puede investigar el pasado de múltiples maneras, pero en el caso de lo porvenir, ¿Cual es el método, sistema o disciplina que hay que seguir para conseguirlo?
-Cabalísticamente, el futuro permanece en forma embrionaria en la luz astral. Si mi memoria se encuentra suficientemente disciplinada para ver el reflejo de las imágenes grabadas en ella, lógicamente se puede predecir lo que ha de venir. La facultad psicométrica puede describir sucesos acaecidos hace cientos de años; esta misma facultad podría aplicarse al futuro que busca confundirse en la eternidad.
-Del éter provienen todas las cosas. Si deseamos saber, busquemos en el libro de la sabiduría eterna que de seguro encontraremos las respuestas. El problema está en que debemos primero de prepararnos, incluyendo nuestra alimentación que debe de ser lo mas depurada posible para que nuestro organismo responda adecuadamente.
La tarde se filtraba por el boscaje, los pájaros buscaban su acostumbrado sitio para el descanso, la hora de partir llegó, tenía que regresar a mi casa, el camino era largo y no quería viajar de noche. Me despedí de mi buen amigo y maestro por llenar nuevamente mi alma de esperanzas, prometiendo naturalmente volver la semana próxima.
-Aquí estaré para cuando vuelvas, no trates de encontrar todas las respuestas de una sola vez, elige un solo camino, tal como lo has hecho hasta ahora, de seguro te llevará al lugar preciso que tanto has buscado. Se de tus problemas personales y sufrimientos físicos, y confío en que los verás como algo necesario para tu desarrollo psíquico. No se te olvide que las estrellas brillan más cuando el cielo está oscuro. Ve tranquilo, piensa detenidamente en cada acto, ten presente mi advertencia: si alguien te ofende, calla. Si te alaban, calla. Si tratan de desequilibrarte para desviarte del camino, resiste. Eres uno de los nuestros, recuérdalo en todo momento hijo mío, por favor!
Esta vez el camino a casa se me hizo corto, es posible que inconscientemente fuera más de prisa, pensando en los eventos en casa del maestro Cleto, tampoco sentí el frío como antes y de nuevo algo vibraba en mi interior generando un vigor insospechado; las ideas claras, bien orientadas, anhelaba abrazar con fuerza a mi esposa y al niño, a ese hijo que tanto he amado desde antes de su nacimiento y constituido en una de las razones poderosas para continuar viviendo. Tenía la esperanza que mi mujer comprendería al fin su papel de moderadora y cooperar conmigo en la construcción del hogar.
Al llegar a casa me sentí muy alegre y deseoso de emprender una nueva forma de vida, mi mujer se mostró receptiva e interesada en mis experiencias del fin de semana; era extraño que por primera vez en mucho tiempo las cosas fueran así. Esa noche soñé que volaba directamente hacia la casa de Cleto, extendiendo mis brazos iba tras los desfiladeros, feliz en medio del viento y las nubes, jugando alegre con los pájaros que encontraba en el supremo deleite del sueño. Vi la casa del maestro, pasé varias veces sobre el techo de su casa, llamándole desde el cielo.
-¡Maestro!. ¡Maestro!, ¡Mire, estoy volando, y soy muy feliz. ¡ Aprendí a volar! ¡ Esto es la libertad!
El hombre salió, sonriente, señalando hacia arriba para que un grupo de personas me vieran.
-¡Sigue volando, hijo, ve donde nadie ha ido, busca la gloria! ¡ Prueba las alturas, éstas son regiones bajas! ¡ Sigue y no detengas tu vuelo hasta no haber conseguido tu anhelo! ....
Copyright Dr. Alcides Caballero López
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